"Homo homini lupus est."
“El hombre es un lobo para el hombre”
-Thomas HobbesSeguramente Hobbes, al decir esto se refería a la sociedad en sí misma tratando de destruirse como sociedad, viéndose desde un ángulo que va desde desde el individuo hasta el conjunto y de regreso. Sin embargo, ¿qué pasa cuando este sabotaje hacia nuestra humanidad se da como una lucha cuerpo-cuerpo con nosotros mismos?
Para el psicólogo Carl Jung los arquetipos no son más que necesidades biológicas o psicológicas; tendencias innatas a experimentar las cosas que suceden en nuestro entorno de determinada manera. Uno de los arquetipos marcados por Jung es llamado “La persona” que vendría siendo la “máscara” que nos ponemos ante la sociedad para encajar en ella.
Al parecer, en “la persona” se esconden muchas más, en este arquetipo se esconden personalidades complejas que nos sirven para convivir en una sociedad que nos exige comportamientos y actitudes básicas para las relaciones interpersonales. Sin embargo, puede llegar a ser mas compleja cuando la gente usa aquellos comportamientos para cambiarse a sí mismos y de esta manera encajar en una sociedad que de principio aparenta rechazarlos.
Sin duda es bastante impresionante darte cuenta de lo mucho que la gente usa los arquetipos para la supervivencia social y lo ávidos que estamos todos por más.
La estrella de rock, la conejita de playboy, el adolescente acomplejado, el “emo/darketo/gótico/etc” los reyes del baile de graduación, la rubia hermosa pero tonta y su amiga fea pero inteligente... Estos son solo algunos de los arquetipos que fácilmente podemos encontrar en cuanto prendemos la televisión o incluso volteando a nuestro alrededor en un lugar concurrido.
La mayoría de la gente se aferra a estas personalidades como un camuflaje para pasar desapercibida en grupos sociales en los que quieren ser aceptados sin tener que anunciar su “verdadero yo” ante nadie, pues la mayoría de los que hace esto se considera a sí mismo -no tiene suficiente para encajar o caerle bien a aquel grupo al que quiere pertenecer-.
Pero entonces esta la cuestión: ¿Es válido cambiarnos a nosotros mismos sólo para entrar en el conjunto? Y sobre todo, ¿es válido sabotear a nuestra propia persona sólo por conseguir un par de sonrisas de gente que probablemente no valga la pena?
Creo que deberíamos de pensar en esto antes de cambiar totalmente nuestra forma de ser para caerle bien a alguien pues sin duda, gracias a estas personalidades camaleónicas nos hemos convertido en lobos hambrientos de nuestra propia destrucción como individuos y al final de todo, como sociedad.
XoXo
Smooth